De la gran depresión al Rey del Pop

Clásicos renovados

Entre los círculos fashionistas neoyorkinos se comentaba que a Riccardo Tisci le había “tocado la fibra” lasfotos de Michael Jackson luciendo una de sus características chaquetas de temporada de la colección de mujer. La noticia saltaba unas semanas antes del anuncio de su muerte, y mucho antes de que el diseñador italiano presentara su colección de Crucero para el próximo 2010 centrada en piezas negras con detalles dorados y prendas entalladísimas.

La repentina muerte de la estrella del pop ha suscitado rápidas asociaciones estéticas con el estilo de Jackson. Una asociación que alimenta, si cabe aún más, la incógnita indescifrable de los misterios de la moda y el origen de las tendencias. ¿Coincidencia o presagio? Cada uno que se reserve su opinión, aunque lo cierto es que Riccardo Tisci o Nicolas Ghesquière para Balenciaga no han dejado de salpicar sus colecciones con referencias estéticas al cantante en los últimos años.

“Mientras vivió Diana Vreeland fue una figura fascinante del mundo de la moda. Cuando murió se convirtió en leyenda”, decía su biógrafa Eleanor Dwight. Si un personaje es capaz de alcanzar la categoría de “mito” en vida, tras su muerte su rango supera y se convierte en todo un clásico. Reconozcamos que escuchar una canción de Jackson en estos momentos tiene un valor añadido. La moda por el momento, le rinde su merecido homenaje.

***

RICK (Humphrey Bogart): “Un día así no se olvida”
ILSA (Ingrid Bergman): “No”
RICK (Humphrey Bogart): “Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul…”

“Casablanca” (1942), un homenaje al amor, dirigida por Michael Curtiz, pasará a la historia como un clásico del cine en una época en la que Europa se recuperaba de la Gran Depresión y se vió inmersa en un ambiente prebélico de la II Guerra Mundial, donde los juegos de pasiones servían (y sirven) de válvula de escape de las masas (y no).

Un periódico nacional publicaba la semana pasada en uno de sus suplementos literarios la cifra de más de medio centenar de títulos publicados este semestre en España (nacionales y extranjeros) que vuelven a rondar la temática del amor. Y todo ello, coincidiendo con los 400 años de los Sonetos de Shakespear. El clásico más clásico de la literatura inglesa.

Son tiempos de deseo. Como lo fue la época de la Gran Depresión. Los años 30 fueron la “década de oro” del cine norteamericano, no solo porque nacieron en Hollywood grandes estrellas y productores sino también porque se perfeccionó el lenguaje cinematográfico como medio de expresión, con sus diversas variantes que perduran hasta hoy.

Los analistas financieros coinciden en que los tiempos que corren y la coyuntura económica que presenciamos no repetían desde la Gran Depresión. Estamos pues ante el “clásico renovado” menos agradecido de los últimos tiempos, al menos desde que el concepto moda adoptara el significado con el que lo concebimos en la actualidad. Pero “¿quién necesita a los economistas si la moda es capaz de presagiar los avatares bursátiles?”, se preguntaba una redactora de style.com tras el último desfile de Marc Jacobs para el próximo invierno. En los años 20, en una escuela de negocios de Warton, el economista G. Taylor daba con la renombrada hemline theory (algo así como la teoría del “dobladillo”) en la que percibía que en tiempos de bonanza económica las mujeres subían la longitud de sus faldas para lucir sus medias de seda. Cuando los tiempos no eran tan favorables, las faldas descendían a los tobillos para disimular la ausencia de las mismas.

A pesar de que la oferta se haya multiplicado en el armario femenino y que los parámetros que sustentan la moda se hayan ampliado en los últimos tiempos, las colecciones en la semana de la moda de París o Nueva York han coincidido en referencias a la época de la Gran Depresión y más que nunca las opciones en torno a esta tendencia se han vuelto recurrentes. Marc Jacobs recupera para este verano los cortes de los años treinta, la longitud de las faldas, los cuadros tartán y ese aire clásico renovado al que no han renunciado alguna que otra celebrity apasionada y comprometida con la causa.

Y puestos a citar a un clásico, recordamos que Platón concebía el origen del amor “en el conocimiento, la sabiduría y la belleza”, qué mejor final que aquel en el que todo queda dicho:

“Si ese avión deja el suelo y tú no estás en él, te arrepentirás. Quizá no hoy, quizá no mañana, pero pronto y por el resto de tu vida”, dice él. “¿Pero qué pasará con nosotros?” pregunta ella. “Siempre nos quedará París”.

¡Qué clásico!

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